21 de enero de 2009

Barranquilla (Colombia)

Superado el control policial, con la frialdad de Johnny Deep en la película “Blow”, seguimos viaje para Barranquilla. El pasaje incluía la prueba de Huevos de Iguana, alimento que según dicen los locales es sabroso pero malo para la salud. El primero lo comió, el segundo lo probo y escupió con un grito al saber lo que se había llevado a la boca, el tercero solo lo punteo con la lengua y el cuarto se limito a olerlo.
Por consejo de una señora rica en grasa y calorías nos bajamos en lo que seria la General Paz de Barranquilla. Como nos suele pasar, la plata no sobraba así que nos vimos obligados a cruzar al Supermercado Éxito en busca de la vil moneda. No se si conseguimos o no, pero lo que siguió fue tomarnos un taxi, cruzar el centro comercial hasta llegar al Hotel Skal. Este es un hotel con piscina al fondo con un par de gorditas voluptuosas con sus remeras mojadas puestas al lado de sus maridos escuchando reggaeton y gritándole al nene.
El cuarto estaba bien, con tele y cable Venus, y lo necesario, camas para dormir. Después de comer una comida típica de estas tierras, pollo con arroz y ensalada, nos regresamos para el Hotel y de ahí salimos con el Javi y el Agustín para un bar que quedaba a las dos cuadras. Gente no había, por lo que nos quedamos tomando unas cervezas y charlando con unos colombianos mas actualizados del fútbol argentino que nosotros mismos. Afuera se vendía palillos de carne (la malas lenguas dicen que era de burro o cara de caballo). Con el bajón entre a darle y todos los mendigos de la cuadra se alimentaron a mi costa también.
Al otro día caminamos algo por ahí, Javier tomo chocolateada podrida, y nos tomamos un bus hacia Puerto Colombia.
Este es un poblado fundado en 1888, muy pequeño pero que en su pasado había servido como uno de los puertos más grandes del país. Lo elegante de esto es, como casi todos los lugares, es la plaza central junto con la calle que entra hacia el mar. La continúa un muelle, iniciado a construir en el mismo año de fundación que tiene unos 1000 metros de largo. Supo tener vías por el medio para el traslado de las mercancías pero hoy día sirve solo como superficie de avistaje turístico y asentamiento de pescadores en red.
Recorrido el muelle y regresados a la calle fuimos sorprendidos por Cielo, la dueña de un local ahí donde esta el cartel de entrada. Con sus elogios a nuestra hermosa forma de hablar, los ojos celestes y demás piropos nos upo convencer a sentarnos y comer unos buenos camarones de entrada, un buen pescado de plato principal y algunas cuantas cervezas de postre. El almuerzo venia acompañado con un viejo de poca charla pero mucha sonrisa tomando una botella tras otra de cerveza Club Colombia junto con la entonada vos de la hija de Cielo, de mismo nombre, con su poco pelo en la cabeza, mucho pelo en las piernas (al pasar las horas nos confirmaron su orientación al lesbianismo).
Al pasar el tiempo, los partidos de truco y las cervezas fuimos entablando una relación cada vez más fluida con toda esta gente y muchos más. Así, la tarde y las cervezas fueron pasando. La música subió de volumen, los locales se fueron arrimando y la onda se fue poniendo.
Como habíamos dejado las mochilas en el Hotel de Barranquilla, nos vimos obligados a volver ya que la noche nos la cobrarían de todas formas. Después de solucionado un altercado de Cielito con otra joven de la zona por problema de amor en común con una tercera muchacha con la policía, emprendimos la corta pero emotiva caminata hacia la plaza a tomar el bus de regreso.
Al estilo de las viejos modos comerciales, le cambie un rosario a Cielo madre por un banquito de Cerveza Águila (a ver la próxima ves que los reciba en casa). Con el nuevo bartulo para el resto del viaje, y ya en la plaza, compramos un ron, una botella de Coca Cola, una bolsa de Hielo y nos montamos en el carro.
Es increíble lo rápido que puede pasar un viaje si hay buena compañía y buena charla. Sin darnos cuenta ya habíamos llegado a destino. En la vuelta, por el boulevard central de la avenida, bastante cargado de monumentos, caminamos hasta el hotel. En el trayecto nos encontramos con un cañón que sirvió de prótesis y con un vago que vendía una mochila de inodoro.
La noche duro poco por todo lo que dormimos. Amanecidos cancelamos la deuda, tomamos un jugo de frutas varias, cogimos un taxi, compramos un libro en el camino, llegamos a la Terminal, nos acercamos a la ventanilla de Expresso Brasilia, pedimos cuatro pasajes a Cartagena de Indias, esperamos la partida y nos fuimos de esta Ciudad, Barranquilla, linda, acogedora, muy colombiana pero poco recomendable para el turismo. Con la resaca que hicimos? Lo normal, nos quejamos.
Salud,

Carreta

P.B.V.C. y E. 08/09

18 de enero de 2009

Parque Nacional Tayrona (Colombia)

A la mañana siguiente, recién despertados y haciendo cuentas, notamos que como de costumbre estábamos sin un baro para seguir ruta.
Salimos con Carreta a buscar una casa de cambio para poder disponer de la preciada moneda local. El hotel estaba al lado de la terminal de buses, precisamente era un Hotel para los choferes, fuimos hasta la terminal y luego de hacer las preguntas correspondientes nos dirigieron hacía una persona que hacía cambio de dólares. Resulto ser chantísima, ya que nos querían cobrar 1800 por dólar cuando el cambio oficial ronda los 2250. Luego de idas y venidas quiso que lo cerráramos en 1950, pero ya estaba tan caliente que lo mande a la mismísima mierda. Por suerte había un cajero allí mismo y notamos que los cajeros funcionan a un cambio excelente (2180 maso) encontrando así una nueva fuente de dinero fresco para todos… los descubiertos de nuestras cuentas.
La continuación del día fue salir hacía Tayrona que quedaba a unos 20 minutos de allí, tomamos un bus, que tardo como 40 min solo en arrancar, pero nos sirvió para aprovisionarnos de ciertas cosas que necesitábamos.
Llegamos a la puerta de Tayrona y ante nuestra sorpresa nos enteramos que teníamos que pagar para entrar y no era poco, sino USD 15 por pera + las permanecia aunque fuera en carpas. Salieron Javier y el Chori a conseguir mas cambio (muy malo) y entramos…
"El Parque Nacional Natural Tayrona se encuentra ubicado en la Región Caribe en Colombia. Su superficie hace parte del departamento de Magdalena. A 34 km de la ciudad de Santa Marta es uno de los parques naturales más importantes de Colombia. Es hábitat de una gran cantidad de especies que se distribuyen en regiones con diferentes pisos térmicos que van desde el nivel del mar hasta alturas de 900 m. De las 15.000 hectáreas que conforman el parque, 3.000 son área marina" (Fuente: Wilipedia)
En su interior no transitan autos sino caballos, mulas, burros y peatones. A excepción de algún lugar en particular, la estadía es solo en carpas o hamacas. Nosotros al ser bastante pobres, tanto nuestra locomoción como estadía serían las mas básicas, ósea, a pata y en carpa. Tuvimos que caminar alrededor de 60 min para llegar a la playa que nos dirigíamos, "La Finca de Don Pedro".
Empezamos la caminata cargados cada uno con 25 Kg + agua y otros… La geografía consta de morros al mejor estilo Brasil, pero mas tupido selvático. A eso de los 30 min hicimos un stop para descansar, estábamos tranquilos relajándonos y el primero que apareció fue un chino, luego algo mas de gente que bajaba por el sendero. Estábamos muy tranquilos tirados en una roca cuando vemos a una familia muy ñoña bajando, típica familia barrial que suele hacer sus veraneos en la feliz con vianda incluida. La señora dice:
-Señora: “Quedemos a descansar ahí” (señala un sitio al lado de donde estábamos nosotros)
Por dentro todos lo pensábamos pero nadie dijo nada… Ahí fue donde de las sombras salió un ruido extraño… vibrante y profundo que nos hizo tanto a nosotros como a toda la familia tornar la cabeza para ver de qué se trataba:
-Krooooock!!
Nadie lo entendió en el momento porque no lo creían posible… pero si, Javier se había tirado un eructo digno de record Guiness… la familia lo miro con desprecio y siguió su camino.
-Javier: “bueno… no quería que se queden, me rompen las bolas”
Llegados al campamento luego de otros 30 minutos de caminata a eso ya de las 17 hs, empezamos el regateo con el dueño para acortar gastos. Logramos que en vez de 10 por pera, nos cobren 8. Hicimos las carpas, cocinamos en fogata, paseamos un rato por la playa en la noche y sin más condimentos nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente todos nos despertamos bastante temprano ya que el sol pegaba bastante de lleno en nuestras carpas haciendo que el habitáculo se trasformara en un verdadero horno. Desayunamos huevos con salchichas y empezamos la recorrida por las playas de Tayrona. La verdad que es un lugar único, en el mar del Caribe, totalmente virgen aunque con bastantes personas. Conocimos 4 o 5 playas cuando pasamos por el cabo donde vimos una canchita de fulbo que pintaba bastante bien. En la misma había 5 colombianos jugando y le preguntamos si querían jugar un rato.
Los flacos pegaron un par de chiflidos y trajeron el resto de la gente. Eran los locales y mientras nosotros estábamos todos en patas, ellos disponían de botines con tapones, medias y arquero. Pero bueno… ya estábamos en el baile y que se le va a hacer. Hicimos 6 contra 6, a nuestro equipo lo completaba un francés y un niño local. El partido lo empezamos ganando 3-1; 5-3 y lo perdimos 10-6. La verdad que muy divertido pero el piso de la cancha era un real rayador, se veía que ya no podíamos correr, ya que la suela de nuestras patas ya estaba totalmente limada (no era de arena sino de tierra piedrosa). A carreta le dieron vuelta un dedito del pie de un patadon pero no hubo mayores percances.
Luego de un refrescante baño en el mar, seguimos a volver ya completamente de noche al campamento. Esa playa se hallaba a unos 40 min caminando con buena luz, tardamos cerca de 1Hr. A llegar al campamento nos tomamos unas chelitas y de tan muertos que estábamos ni cocinamos. A la noche nos quedamos en la placita que se formaba entre las 3 carpas charlando y escuchando música, era impresionante ver como te pasaban los murciélagos a escasos centímetros de la cabeza. La razón era que nosotros atraíamos los bichos y ellos se los morfaban. Al día siguiente nos levantamos un poco mas tarde y preparamos nuestra salida hacía Barranquilla, nuestro nuevo destino en el viaje. Hicimos nuevamente la caminata y llegamos al cruce donde nos recogió un mataborrachos que por 10.000 pesos nos llevaría a Barranquilla. Del viaje no hay mucho que decir, salvo que en una parte paro la policía al bus para control de carga pero sin problemas.
Shaggy
P.B.V.C. y E. 08/09

17 de enero de 2009

Santa Marta (Colombia)

La raya, la raya... (no apto para malentendidos)
Cuando nos bajamos del mataborrachos, en un puesto policial, quedamos a la deriva esperando que alguien nos traiga la solucion fronteriza. En una de esas, sin que nos demos cuenta, el mismo policia nos armo el trayecto a la frontera misma, ya que nos habiamos bajado algunos kilometros antes. Atrvezados esos miles de metros, llegamos a otro puesto policial donde fuimos informados que toda persona para salir de la tierra de Chavez debe abonar el costo de un tributo fiscal (10 dolares aproximadamente). Leido el art. 29 de la ley de sellos fiscales, dandonos cuenta que no estabamos incluidos en las excepciones detalladas en el mismo, y no teniendo dinero suficiente para cancelar el mismo, el conductor de la troca, muy gentilmente, nos presto el dinero para poder seguir con el trayecto hasta la misma frontera.
Cancelado ese arancel usurero, incomprensible, desproporcionado, incoherente, seguimos viaje, con nuestros compañeros de caja hacia la frontera donde hicimos el tramite migracional y cancelamos la deuda contraida con el conductor.
Ya, gracias a Dios, en territorio colombiano, continuo el avance hacia Maicao, el tipico pueblo fronterizo. Apenas llegamos sentimos la calidez por parte de los ciudadanos de la tierra del cafe y la caspa del diablo.
Desde el puesto donde nos bajamos del mataborracos hasta Santa Marta, lugar donde pasariamos la noche, la ruta se llama "Troncal del caribe".
En Maicao, lugar donde nos bajamos de la camioneta (y sigo complicando la historia...) estuvimos parados tan solo unos minutos hasta que se bajaron dos personas de una moto. Pensar que eran sicarios enviados por los que me emitieron las tarjetas de credito por falta de pago no era muy delirante, pero gracias al mismo señor jesucristo, que todo lo puede, eran tan solo personas que hacen sus negocios encajando gente para las combis hasta Santa Marta.
Nosotros, confundidos con los tiempos, las distancias y los gastos, avanzamos con el pago de $col. 35 y decidimos no pasar esa noche de viernes en aquella ciudad (la gente danzaba en las veredas).
Despues de largo rato de esperar, como suele pasar por estos pagos, a mas tripulantes para el carro, emprendimos la largada. El chofer, segun me comento durante el viaje, era dueño de la empresa de transportes en la cual viajamos. Las responsabilidades que acarrean ser dueño de una firma, sobre todo las que se dedican al transporte de pasajeros, lo llevaron a hacer una parada forzada e inesperada en una estacion de servicio para poder aplacar los monstruos del sueño. Superados estos, yo creo que no del todo, seguimos rodando por la troncal. Avivado del cansancio del chofer, uno se pudo a buscar conversacion y mantenerlo despierto. Al pasar los kilomestros, cualquiera se podia dar cuenta de que el motor no estaba en optimas condiciones. "Parece que tiene una viela soplada" dirian algunos. Hecha la frenada forzada por las notorias deficiencias, con la asistencia de una linterna y una pinsa salidas de nuestars variadas mochilas, pudimos limpiar el filtro de aceite y poder seguir. El norte de Colombia es caribeño, a tal punto que el policia que se nos acerco a ver que pasaba con el motor de la camioneta, vino con el uniforme oliva, el fucil en mano y las chancletas en los pies.
Habiendole aportado herramientas, agua y buena predisposicion el chofer cambio de humor. Este despidio el sueño y seguimos una hora, pasando por la puerta del mismo Parque Nacional Tayrona, hasta llegar a santa Marta al hotel de un amigo de el, donde nos cobrarian la suma de $col. 60 para pasar la noche y poder emprender viaje al Parque.
Despertados, visto Fox Sports un rato, tomado el mate y arreglado el tema dinero, salimos a la calle por la busqueda de algun transporte de regreso a Tayrona.
Salud,
Carreta
P.B.V.C. y E. 08/09

16 de enero de 2009

Maracaibo (Venezuela)

Empezamos a avanzar con el taxi por ciudad de Maracaibo, y no fue cuestión de mas de 2 cuadras para notar que lo que decían en la Terminal era correcto… era una locura hacer esas cuadras caminando…
Llegados al hotel, seguimos como de costumbre, cada vez que llegamos a uno, hacer gran alarde para negociar la estadía en dicho lugar. Como si por hacer mas ruido y pedir lastima, nos fueran creer que los supuestos blanquitos de ojos claros, son realmente unos muertos de hambre… jejeje no nos creyeron nunca.
El Hotel estaba razonable y la verdad que estábamos bastantes fundidos por el viaje y caímos muertos al toque. Al día siguiente salimos temprano para recorrer a pie la ciudad, la gente decía que durante el DIA te puedes mover tranquilamente. Hicimos una especie de desayuno a las andanzas y comenzamos a recorrer el pasillo central de la ciudad, que consta de una plazoleta de unos 100 mts de ancho por 500 mts de largo la cual une a una gran iglesia azul en una punta, con la catedral en la otra.
La plazoleta y la iglesias, fueron en realidad lo único realmente bonito que encontramos en toda nuestra estadía en Maracaibo, una ciudad gigante, pero muy de estilo Latinoamericana, con ferias eternas que venden toda clase de alimentos y productos de origen oriental.
Nos dimos un gran gusto y comimos en Mc… la verdad que teníamos bastante cara de contentos, ya que al principio hablamos de racionar los pocos billetes de bolívares que iban quedando, ya que dichos billetes no son muy queridos en el resto de los países… Por otro la lado ya el tema de que te condicionen la comida te pone aun mas impaciente por la misma, cosa que desato entre la tropilla una especia de fobia pro alimentación, el general en rebelión era encabezado por Don Juan tengo hambre todo el día Madarigua.
Luego de pasear todo el día nos volvimos al hostal… Javier se sentía mal y se tomo un pequeño cóctel de ibuprofeno 10.000 para combatir sus afligencias. En ese momento se decide abrir un Ron que Carreta había comprado para llevar a buenos aires, ya que el servicio de Hielo Gratis que el hotel brindaba lo ameritaba. Es ahí donde comienza una de las historias mas turbias que envuelven el viaje… Mi bautismo fue “La noche en el que el Chori se gano birra gratis por 10 días” Supongo que Javier la habrá bautizado con algo relacionado con El Ron, ya que perdió 4 1/2 botellas de dicha bebida en manos de Carreta… La cosa es así… Javier luego de su cóctel de drogas legales, decide empezar a tomar Ron… bebida que no estaba seguro de gustarle, pero todos comprobaríamos, era como la nafta que estaba necesitando, y así, junto con Carreta, le dieron fin a la botella en muy poco tiempo. Lo mismo que unos petas, seguimos jugando al truco… creo que no me compete decir exactamente que es lo que paso, pero que si perdimos junto con Javier siete partidos al hilo de truco!!! siete!!!! Una cosa increíble y realmente cara… le quede debiendo a Agustín 12 cervezas cuando antes de empezar a jugar, estaba yo 4 arriba….

-Javier: “Gueeeno, sisisi, sho te debo 3 roones Carreeta! Si yo gano este partiido, entonces te voy a deber ½! Y si yo pierdo, entonces te voy a deber 2!!!”

A la mañana siguiente y con una resaca de esas que no te dejan pensar, nos pusimos en campaña para ir para la frontera, la verdad que ya nos queríamos ir todos de Venezuela.
El día empezó por un pequeño desayuno, una caminata por la plazoleta, búsqueda de cambio ya que el hambre volvía a reinar y nos dirigimos en un bus para tomar un colectivo que nos dejaría en la ciudad de Maicao (Colombia).
Al llegar a la Terminal, vimos a plena luz del día donde se encontraba la misma… gente, que bronx ni que villa 31 ni que fuerte apache… de mirar te meabas nomás…
Habremos llegado a la Terminal a eso de las 14 horas, allí nos explicaron que los bus “bonitos” solo salen de mañana y que iba ser imposible ir desde allí así en ese día, pero no pensábamos pasar otro día en Maracaibo, así que decidimos seguir y preguntar que alternativas había, la del taxi, si si bueno 40 USD cada uno COLGATE DE ESTA!!!
La otra era ir a la Terminal de carga de alimentos que llevaban comida a las otras ciudades, a veces en esos camioncitos quedaba lugar y te podían llevar por pocos baros… y bueno! A probar.
Llegamos al mismo lugar y salía uno:

-Camionero: EHHH! EEHH!! Gringoo! Gringo! Te llevo por 50 (12 USD)!!

La verdad que nuestro presupuesto era acotado ya que solo disponíamos de 33 por cabeza, ni mas ni menos y en medio de la puta nada, tuvimos que desistir además de que nos parecía demasiado.

-Carreta: No loko gracias, 50 es mucho! No tenemos!

Empezaron a cargar otro colectivito de mercadería, es bastante pintoresco ver como la gente se acerca al mismo a ofrecer sus servicios de “lomo” ósea, ayuda para la carga, ahí el capataz del bondi agarra a unos cuantos y los pone a cargar el bondi, cajas y cajas de cualquier tipo de comida, a cambio? los lleva o les tira algún bolívar.
Hay que hacer un paréntesis para contarles el calor que hace en Maracaibo, en todo el país nos venían contando que era un horno, pero por primera vez en mi vida sentí como 45 grados a la sombra… te deshidrata man, terrible.
Javier hablo con el capataz y el mismo nos dijo, si yo los llevo, pero había ahí esperando demasiada mercadería y pasajeros para ese bondi… le metieron 7000 kilos de carga!! Una locura, después se empezaron a cargar los monos hasta que no quedo espacio para una mosca. Una gorda de mierda nos empezó a tirar gualichos con los ojos y ya la veíamos de mala cara…
Y empezó…
-Cerda: Esos no viajan acá! No hay lugar!!
Gorda de mierda pensábamos… y empezó armar revuelo con todo el mundo hasta que la cajetuda nos dejo fuera del bondi! Nos queríamos matar eran cerca de las 17 y no teníamos como mierda ir Maicao, ya no salia bondis de carga de allí y a las 18 en Venezuela esta lo que nosotros llamamos el toque de queda, desaparecen los polis y las calles se vuelven territorio de nadie…
En ese momento nadie lo dijo pero del cagazo ya cada uno estaba masticando sus propios huevos. Un paisa de por ahí nos tira la punta de que tal vez podíamos agarrar un bondi desde el otro lado, y decidimos ir a tratar. Allí fuimos cuando de golpe me puse a hablar con un taxista, que nos ubico en dos minutos en un bus “Mataborrachos” (dicese de esos bondis que cada dos segundos pegan una frenada que no deja a nadie que le tiemble el equilibrio en pie) nos llevaría hasta la raya (frontera) y de allí podríamos ir hasta Maicao.

Shaggy
P.B.V.C. y E. 08/09

15 de enero de 2009

Parque Nacional Morrocoy - Coro - Maracaibo (Venezuela)

Si no acataron la orden de Javier de no desesperar por nuevas noticias, sepan que los entiendo mucho. Es natural.
Por aquí la cosa va muy bien. Estos días fueron de ausencia y exploración.
Después de Bolívar, salimos en un bus para Valencia, desde donde cachamos una buseta y emprendimos viaje a Tucacas, ahicito nomás de Chichiriviche. En este departamento se encuadra el muy famoso Parque Nacional Morrocoy. Un parque de playas y mar, con un sector de acceso por carro y además con distintos cayos (islas de playa) a los que obviamente solo se puede llegar por barco, propio o abonando el viaje.
Recién arribados y caminados unas cuadras por la calle principal con destino al parque, nos cruzamos con una señora que abría su local de cosas varias.

- Señora, el Parque Nacional Morrocoy, es por aquí derecho?
- Si joven, pero tengan cuidado, ya que es muy peligroso.

Con caras de “la puta madre loco, solo Santa Elena de Uairen es seguro en Venezuela?” empezamos la caminata hacia la zona de lancheros, los encargado de llevar a los paisanos a la playa que deseen, cada uno a su costo correspondiente. En plena caminata, nos venimos a cruzar con un “Chirola” a la venezolana. Con su bigote mal crecido, sus piernas cortas y una de ellas coja, sus cicatrices en la cara, su saliva acumulada a los costados de los labios y su poca entendible forma de hablar, nos acarreo hacia un lugar donde partían las lanchas.

- Amigo, cual es su nombre?
- Mi nombre es William, pero todos me dicen Gordo.
- Eh gordo, andas de duende…?

Mal arreglado el tema del precio para los cuatro, por el tema de la suma, fuimos por los víveres necesarios para poder estar dos días y dos noches en el cayo mero, un cayo bastante cercano pero no por eso malo.
Saliendo con la lancha, y cruzando unas amarras con yates y lanchas de un tamaño poco correspondido con el aspecto del lugar y sus edificaciones, tuvimos unos 15 minutos de viaje hasta lo que seria nuestra tierra por ese corto tiempo. A los pocos minutos, ya entrados entre algunos cayos bien vegetados, pasamos por el costado de una isla, la primera con la costa bañada por un agua azul caribe y centenares de pájaros sobrevolándola.

- Primo, como se llama la isla esa?
- Isla de pájaros…
- Oh….

Pasada la isla, y pasados por un yate con un pelado parecido a Residente de Calle 13, con una morocha a su costado, seguimos lo último del viaje, hasta entrar por un agujero de agua entre la vegetación, cual lancha en el delta del Tigre. Muy parecido a este, salvo el color del agua y del suelo. Estábamos en el Cayo Mero.
La temporada alta de vacaciones esta ya terminada acá, hace muy poco. Por esto es que llegamos a la isla y lo único que encontramos fue una persona haciendo lo que otros no hicieron, limpiando. Con las mochilas y la heladera térmica que nos prestaron con su pobre pero conciente medida de Ron, Coca Cola, Limón, Cerveza, Agua y algo de Hielo para mantener la temperatura lo más posible, nos fuimos lo que era casi una de las puntas. Un círculo bastante generoso con una generosa cantidad de palmeras y una generosa cantidad de leña para la estadía.
Las actividades fueron la pesca con red, con Madarigua como cazador de las principales piezas (la palma de una mano) y Shaggy como asistente de Red. Snorkel fue otra de las actividades y por seguro la más practicada. El coral estaba a escasos metros de la costa, extendiéndose casi por todo lo largo de la playa, de unos 1000 metros. Bajar Cocos de las Palmeras también fue algo a lo que le dedicamos el tiempo, pero los frutos no fueron muy buenos. La altura en la que se encontraban era realmente considerable. La primera solución que encontramos fue atar una piedra a una de las sogas y arrojarla, enganchar el fruto y bajarlo. Un tiro, dos tiros, tres tiros… quince tiros, track, queda enganchada. Cae un coco, no cae la piedra.
Saqueemos provecho de la situación: atemos otra soga, jalemos de esta para por lo menos aprovechar todo lo que podamos de ese árbol. Cuatro cocos, y con estos agua, un poco de comida, un mate y una soga menos para el resto del viaje.
Todo esto fue acompañado con un fuego eterno que solo sintió el bravor de la arena en las noches para evitar la posibilidad de incendio. Eso lo aprendí en el Shopping. La arena apaga el fuego.

Titular en el periódico El Nacional de Caracas: “Cuatro argentinos inician fogata en Parque Nacional Morrocoy e incendian por completo el cayo mero, con una extensión de 3 km cuadrados. Lamentablemente, los cuatro únicos habitantes de la isla salieron ilesos.” Ni da…

Vueltos, ya con nada de agua potable para tomar, habiendo terminado la poca bebida alcohólica el primer día y escaseando el tabaco, llegamos a tierra firme. Como el dinero no sobra, sino que falta, y moneda local no tenía ninguno de los cuatro, salimos con Madarigua por la búsqueda de cambio. El primer lugar al que entramos fue uno de vidriera elegante, dando la sensación de confiable. El mismo estaba atendido por una joven, muy rica de cara pero más rica de cuerpo. Dos miraban y uno preguntaba. Dos oian pero ninguno escuchaba. Después de un silencio incriminador, uno se logra rescatar y archivar la información por la que habíamos entrado al local. No olvidaremos esa mirada curva.
Con moneda bolivariana partimos a la compra de comida y bebida. Eso que no habíamos podido hacer en las últimas horas. En lo personal no pude contener mis impulsos capitalistas y fui por unos Doritos y dos latas de cerveza. Realmente gratificante.
Saciados nuestros impulsos consumistas, tomamos otra buseta pero ahora para Coro, a unas tres horas de reggaeton bien fuerte.
Desde ahí, ya superada la conspiración por parte del personal del Terminal para que no tomemos una nueva buseta con destino a Maracaibo sino un taxi, por el doble del costo, viajamos otras 4 horas de reggaeton hasta llegar, bien dormidos, a Maracaibo.

- Primo, el centro para ir a un hotel?
- Para el centro por allí, pero es muy inseguro a estas horas caminando…
- Esta bien, (con aires de seguridad), pero somos cuatro. Donde dices que queda?
- Para allí, unas quince cuadras, pero es peligroso a estas horas. Te atracan alli, y pum, pum, pum (lo dice un revolver formado por un pulgar y un índice)
- Ah, esta bien. Y cuanto decías que sale el taxi?
Salud,
Carreta
P.B.V.C. y E. 08/09

12 de enero de 2009

Ciudad Bolivar (Venezuela)


Sab 03 Ene, 2009.-
Con un salto de avioneta desde el parque nacional Canaima, en el mismo estado de Bolivar, nos encontrábamos nuevamente en una selva, pero esta vez, selva de cemento.
Ciudad Bolivar es la capital de este estado y nos hospedaríamos de manera gratuita en un hostal ubicado en el casco histórico improvisado en la casa de Javier, el dueño de la agencia que tramitó nuestra estadía en el parque nacional. Esta capital queda al sureste de Venezuela, y sería la primera ciudad importante que visitaríamos en este gran país.
La ciudad es peligrosa, como todas las ciudades de Venezuela, sobre todo de noche. Ya cansados de recibir esta advertencia decidimos que podíamos movernos tranquilamente durante el día, pero de noche se instalaba un toque de queda que solo podía romperse si íbamos acompañados de algún local que nos sirviera las veces de guía; era sábado y habíamos reclutado un guía, Tato, el encargado del hostal que nos endulzo los oídos diciéndonos que tenía un grupo de amigas con las cuales podríamos salir a una disco recién inaugurada de muy buen nivel y nos terminó garcando por un iphone que ese mismo día le habían entregado, nunca apareció.
Dom 04.- Desayuno suculento, ganas de huir, dos para la Terminal a comprar pasajes con destino Valencia para llegar finalmente a las playas de Morrocoy, dos a cambiar plata, y al cabo de un rato estábamos listos para recorrer la ciudad.
La ciudad esta ubicada a orillas del río Orinoco, en su punto mas estrecho (construir puentes es difícil flaco) y es uno de los puntos de comercio más importante a lo largo de la cuenca de este río. El puente de la Angostura sin embargo, no esta construido sobre la misma angostura (800m) que era donde cruzaban las embarcaciones antiguamente, sino unos km. río arriba con el doble de longitud y lo cruzaríamos mas tarde desde el bus.
Me cuenta la concejal de la ciudad mientras trata de quitarse el gusto a mate de la boca con un buche de agua en plena plaza Bolivar, que gracias a Hugo Rafael Chávez Frías, presidente del pueblo Bolivariano de Venezuela (todo es bolivariano) el río Orinoco hoy cuenta con dos puentes y se esta construyendo un tercero. Esta Señora junto con una compañera habían montado en la plaza un gazebo con mesas y equipos de sonido con marchas del PSUV (partido socialista unido de Venezuela) para juntar firmas a favor del referéndum de la constitución que se votaría positivo en el congreso el siguiente martes. Después de una charla muy interesante logré que me regalaran un cd de un valor incalculable “asi podremos apoyar al general desde buenos aires”, y unos afiches que aun cargo arrugados en la mochila.
Los edificios ubicados alrededor de la Plaza Bolivar están muy bien preservados, todos de la época colonial, entre ellos, el congreso general de la angostura con una biblioteca con mas de 1000 libros relatando la vida de Simón Bolivar, la catedral, la casa donde encerraron y fusilaron a Piar, prócer de la independencia de Venezuela con una historia mas que interesante; además de la polémica sobre su casta (no se sabe si era blanco, negro, mestizo o un hijo no deseado de una familia aristocrática), también hay polémica sobre la causa de su fusilamiento (se conocen los cargos del juicio, pero no se sabe si los motivos fueron justificados, o personales, debido al odio de sus acusadores, entre ellos el mismo Bolivar).
Todos los museos son gratuitos y con visita guiada, y no te podés imaginar la cantidad de veces que te nombran a Bolivar. Con varias fotos en nuestras cámaras, charlas sobre política, instrucciones sobre historia, cargamos nuestras mochilas hasta la Terminal para salir a las 15hs con destino valencia.A pesar de las primeras impresiones, Ciudad Bolivar, es sitio recomendado.

Madarigua
P.B.V.C. y E. 08/09



video

10 de enero de 2009

Parque Nacional Canaima - Salto del Angel (Venezuela)

07/01/09 Todo se dió como estaba previsto, con algún que otro retraso, partimos del hostal de la ciudad de Bolivar en el que pasamos no mas de hora y media en la que corrimos para sacar un poco el olor a mochilero, en especial Shaggy, y seleccionar equipaje a llevar. Ante el grito de “van a perder el avión”, nos montamos en el taxi de Ángel quién nos llevaría hasta La Paragua por una ruta rural, a 3 horas de Ciudad de Bolivar; por supuesto que podríamos haber partido desde el aeropuerto a 5 minutos del hostal, pero hubiese sido suicidio financiero.
La Paragua es un pueblo minero, pequeñas casas de colores fuertes y variados, y una gran pista de aterrizaje con avionetas de carga y pasajeros, la mayoría al servicio de los pueblos mineros y algún que otro turista con poco capital. Pasadas dos horas de esperar la avioneta, ya con bastante hambre encima, nuestro transporte llego del cielo y sin demorar mas tiempo tuvimos un despegue que hizo pegar el grito a mas de uno.
El vuelo en un bicho con capacidad para 5 pasajeros consistió en 40 minutos sobrevolando la selva venezolana, el lago del Guri, el rio chiuau, el carrao, el churun, y unos cuantos posos de aire, para terminar aterrizando en el Parque Nacional Canaima que no tardaría en mostrarnos sus saltos de agua.


Eran ya las 3 de la tarde y fuimos recibidos, después de pagar la entrada al parque Bs.f./35 , por Freddy, un Pemon nativo que sería nuestro guía durante toda la estadía. Caminamos hasta el campamento donde nos recibieron con un almuerzo suculento a base de carne, arroz y ensalada, y con el último bocado partimos para la primer excursión, el salto del Sapo, con 40mts de alto y 150 de ancho, con un agua color rojo por el óxido que liberan las plantas, la tierra o las rocas, quién sabe. Lo mas impresionante de esto es que uno pasa caminando esos 150 metros con la pared de roca a un lado y el agua tronando al otro. Las comparaciones hacían alusión al todopoderoso, al fin del mundo, y todo aquello que pudiese hacer estremecer los oídos. Luego de sentir el agua caer sobre las espaldas intentando aliviar un poco la contractura que las mochilas van acumulando, subimos para poder observar el salto desde arriba, desde donde cae. Desde alli el premio no se lo llevaba el salto, sino la geografía que desde ahí se divisaba. La gran sabana, imponente, con sus “Tepui” (palabra indígena para nombrar a las montañas de cumbre plana, o mesetas) elevándose caprichosos desde la prehistoria, transportándonos millones de años atrás. Fue ahí donde se filmo las escenas de Jurasic Park, cuando los tres protagonistas son perseguidos por la manada de velocirraptors. Ya de regreso volvimos a alimentarnos, decepcionados de que no nos esperara un harem de mujeres, fuimos a despedir el día en la playa con una luna de 300wts, y un chino amigo.
8.30am nuevamente en pie, desayuno con jamón queso, pan, café con leche, plátano, y a subirse al bote a motor, río arriba durante 3 horas, bancos de madera, algo que recordarían nuestros culos durante los próximos días. El viaje seria bordeando el
Auyantepui, de 700km2 de superficie y una altura máxima de 2450m sobre el nivel del mar, monstruoso, y ya cuando uno no quiere saber mas nada de estar mojado y que su culo tome formas geométricas, en una curva del río, aparece el salto del ángel, un salto de 985mts de altura, el más alto del mundo. La historia occidental moderna dice que éste fue descubierto por Jimmy Angel, un piloto británico que perseguía una información que le había dejado un médico inglés antes de morir sobre un campo de oro y diamante. La historia Pemon, dice que el Kerepacupay Bena fue descubierto mucho tiempo antes por el hijo del gran Chamán de la tribu que para ese entonces habitaban en la isla caribe, cuando fue enviado por su padre a buscar una gran montaña donde mudarse ya que en un sueño había visto que un hombre blanco venía a matarlo desde el Atlántico.
Desde donde desembarcamos debíamos caminar alrededor de una hora hasta el mirador. Carreta y quien escribe, Madarigua, decidieron doblar la apuesta y confiando en sus capacidades, se quitaron las zapatillas mojadas y emprendieron la subida con los pies descubiertos, diosito. Raíces, piedras, más raíces, más piedras. Lo mejor, bañarse en el piletón que forma el agua cuando estalla contra las piedras, quien sabe a que altura estábamos. De regreso, decretamos que corriendo seria mucho menos doloroso ya que sería menor el tiempo en que nuestros pies estuviesen contra esas raíces moledoras. Tiempo record.

Pollos a las brasas, arroz, papas, justo frente al salto del ángel. Introducción al dialecto Pemon, historia del pueblo, vodka, hamacas con mosquitera, 6.30am en pie para regresar río abajo hasta el poso de la felicidad donde Shaggy sería el único valiente dispuesto a aguantar el agua helada en un día tan nublado y quizás se le quitaba un poco el olor a patas...no. Devuelta en el campamento la siesta decidió que debíamos dormir antes de disfrutar de la playa de agua dulce e iniciar nuestra exploratoria por el parque hasta entrada la noche y probar nuestra capacidad de supervivencia. El chori descubrió que trepa árboles mucho mejor cuando lo persigue un lobo. A media noche se escucha unos nativos en el río, aprovechando la luz de la luna para darse un baño nocturno.


Hoy regresamos a Ciudad Bolivar, por suerte volvimos directo al aeropuerto de esta ciudad evitando el viaje en carro desde La Paragua. Ya tenemos un poco planeado como sigue el viaje gracias a varios consejos de algunos venezolanos. Uds mientras tanto, no se impasienten, ya vendrán nuevos y apasionantes relatos.

Salud,

Madarigua


P.B.V.C. y E. ´08 ´09

7 de enero de 2009

Santa Elena de Uairen - Bolivar (Venezuela)

El 50% de las noches la pasamos en hamaca o en el asiento de ómnibus, razón por la cual esa noche en Santa Elena de Uairen, además de eso que dicen que fue por que yo estaba enfermo, la pasamos en el Hostel Michelle donde pudimos disfrutar de una muy confortable cama.
Amanecidos ayer 5 a las 10am, dos salieron por el desayuno, uno se rasuro y otro fue por el agua del mate, quedadndo como punto de encuentro la mesa de Planta Baja para desayunar todos en familia.
Terminado esto, nos encontramos con Francisco, el vendedor (de los que te venden) de la agencia Turismo Alvarez y terminamos de cerrar los detalles respecto a la excursión al Parque Nacional Canaima, lugar donde se ubica el Salto del Ángel.
- Ya están los panchos, maestro?
- No, en 30 minutos....
Despues de escucharlo largo rato sobre eso, largo rato sobre cualquier cosa que se le pregunte, cerramos el tema del precio de la aventura y Javier fue por los tickets de bus para ir a Bolivar, capital del Estado, y lugar desde donde se sale en la excursión.
Ya con estos para las 19:30hs, fue que salimos a dar algunas vueltas por la pequeña Santa Elena.
Esta ciudad esta, tal como muy bien lo supo decir mi compañero Shaggy, muy cerca de la frontera con Brazil y gran parte de este territorio esta cubierto por la Gran Sabana. Es a este lugar específicamente a donde vino una ola de turistas de toda la Venezuela a un encuentro de 4 x 4, estando así el lugar azotado por camionetas y gente por todos lados.
Analizando un mapa de los alrededores, se puede ver que hay gran cantidad de campings y de saltos en las cercanías de estos. Lastima que el tiempo pasa rápido y las distancias son grandes. Hemos escuchado que la excursión de 6 días a Roraima es algo imperdible y las fotos lo confirman. Por todo esto digo creo que he puesto un pinche en el mapa para alguna próxima vuelta.
- Ya están los panchos, maestro?
- No, en 15 minutos....
La gente de aquí es simpática. Todavía se la ve con esa cosa de humildad y sencillez característica de la gente que vive afuera de las grandes ciudades.
Hay mucho puesto de venta en la calle, mucho pollo, mucho arroz, mucha cerveza, mucha piel oscura. La cosa no cambia mucho, mas que la geografía a la vista y el lenguaje al oído; lo social perdura bastante.
El tamaño de Santa Elena no da mas que para caminar por un par de cuadras, viendo licuadoras, estéreos, una licoreria, algun local de internet, una despensa atendida por gordos que te rompen la cabeza con los precios.
- Mientras duerme el Bostero dice: "Hace cuanto no hablamos por telefono?"
Ya pasado casi todo el día, partimos en un taxi para la termina de bus donde salimos para Bolivar. Este fue un nuevo viaje de 11 hs, de alrededor de 700 KM por tan solo unos 50 Bolívares Fuertes, q corresponden a tan solo 11 dolares. Es un precio sumamente barato y esto debe ser por el bajo costo de la gasolina. Un litro de nafta esta a 0.15 centavos de dolar. Hagan la diferencia con nuestros precios y vean si sera barato. Acá es mas cara el agua.
- Chico, baja los pies de ahi.... Algunos creen que estan en la casa.
El viaje estuvo bien. Lo único por criticar fue la cumbia que salia de la cabina de conductores se escucho como la san puta durante todo el viaje y lo otro fue que el agua no existía. Fueron las 11 horas de viaje sin tomar un trago de agua, y cuando uno duerme respirando solo por la boca se pone difícil.
Nos están buscando para salir a Canaima, excursión que durara 4 días y 3 noches.
Salud,
Carreta
P.B.V.C. y E. 08/09

6 de enero de 2009

Manaus - Boa Vista (Brasil) - Santa Helena de Uiren (Venezuela)

Continuando con el Viaje desde la llegada al la “Rodoviaria” (estación de Bus de Manaos), llegamos por segunda vez a dicha estación, eran las 21:00 hs y el Bus salía en teoría a las 23:59 Hs, de aquí al abordaje del autobús no hay mucho que contar, mas que decir de quien habla logro manipular entre sus manos un tamaño petardo digno de de una expresión del tipo WOWW, solo con una hojita Ombú… digno de ver…
Javier por su parte se encontraba de un pésimo humor, con sus frases características cuando se encuentra de malas ganas y hace chillar los dientes.
Pero recibimos una noticia grata a esos de las 22:00 Hs. La señorita muy macanuda que nos había vendido los pasajes en primera instancia, habiendo notado que estábamos en la estación y que se le habían liberado algunos asientos en el bus anterior, nos logro ubicar en el Bus que salía a las 22:00 Hs ahorrándonos de esta manera una larga hora y media de espera.
El tramo era desde la ciudad de Manaos a la ciudad de Boa Vista, separa por aproximadamente 680 km de ruta, la cual gran parte cruzaba entre el Amazonas por ríos y selvas dignísimas de ver… cosa que nunca sabremos ya que el trayecto para seguir ahorrando en Hostels lo hicimos casi completamente de noche. El mismo se hacia por la módica suma de R$ 100.- la verdad que nos pareció bastante caro…
Del viaje no hay mucho para contar, porque se durmió todo, eran 11 Horas de viaje, ni bien nos sentamos nos dormimos y por la mañana escuche una voz que decía “Boa Vista” llegu!, abriendo los ojos medio sin entender una garompa de que se trataba, nos dimos cuenta que habíamos hecho todo el trayecto completo de las 11 Horas completamente dormidos a excepción del Chori que en algún momento de la mañana logro desvelarse e ir a comprar en una parada intermedia un Yogur… grave error del chico Agucho que una o dos horas después tuvo que dedicarle gran parte del medio día a conversaciones en el inodoro de la estación de Boa Vista… Mejor ni hablemos de Dicha estación y los dichos problemas de retención de sólidos!! Jejeje.
Contemos una historia paralela en la llegada a Boa Vista, un personaje que siempre conocemos por estar en alerta con buen humor y ganas de hablar se encontraba con una cara completamente sombría. Era gracioso ver a Carreta mirar al piso con una cara entorpecida por el dolor de panza y exclamando “me siento mal” “es como si tuviera un pedo atravesado”… Hay Carreta… si solo hubiera sido eso!! Algunos recordaran un episodio similar en las canchas de Doping Positivo unos 7 u 8 meses atrás…. El Agua de Rió les cae mal a algunos y le pueden hacer pasar jugadas extrañas, dicho y hecho.
Pasamos aproximadamente unas 2 horas 30 en la estación esperando que saliera el otros bus que nos llevaría a la Frontera con Venezuela, a Pacarima, Ciudad fronteriza.

Sacamos el calentador y luego de una ardua lucha con el mismo, ya que tenía una imperiosa necesidad de auto incinerarse, empezando a cada rato a perder gas por todos lados y fogonear, nos subimos al Bus y empezamos nuestro último tramo por las tierras Brasileras hacia una nueva bandera para todos nosotros… Venezuela.
Del viaje este no hay mucho por contar… salvo que empezamos a anotar como cambiaba rápidamente la geografía, pasando de las interminables selvas del Brasil, tupidas y húmedas, a unas geografía que no conocíamos antes, estábamos entrando a la Gran Sabana. Este territorio ocupa la ultima parte del Brasil y gran parte del Sur de Venezuela y Guayanas. Consiste de llanuras interminables, con amplias pasturas y quebradas, cerros y mesetas antiquísimas que ahora empezaban a adornar el nuevo paisaje, también combinadas con zonas selváticas, que hacían del paisaje un lugar casi único…
Llegamos a Pacarima, luego de que Javier pida explicaciones, nos dirigimos caminando hacia la frontera, solo nos quedaban 10 reales y el taxi para simplificarnos las cosas salía ni mas ni menos que 15… caminamos hasta la policía federal y sellamos nuestra salida del Brasil sin ningún problema. De allí deberíamos caminar unos 300 metros (siempre con 25 Kg. de equipaje en la espalda, mas en molesto remo de Carreta y los amigos Absolut) hacia la entrada de Venezuela, frenamos muy poco tiempo en la línea para la típica foto en la línea divisional que separa ambos países, seguimos hacia la aduana en Venezuela cuando notamos un pequeño cartel que exalto un poco nuestros nervios (“En la frontera se solicita certificado de vacunación contra la fiebre amarilla”). No es que no tuviéramos dicha vacuna, ya los 4 responsablemente la teníamos, pero tanto el Chori como Carreta no había traído dicho certificado…


Ingresamos a las oficinas para hacer los tramites migratorios y el primero que entra es quien les habla, Shaggy. La oficina no era de mas de 2 x 4 mts con dos escritorios pequeños donde atendían dos personas, un gordo cara de Sargento García y una señorita simpática. El Gordo me mira y me dice: “Señor, páseme su pasaporte” con cara de muy poco agraciado y al parecer una persona poco feliz con el trabajo que realizaba, mira el pasaporte, me mira, chequea un rato los sellos, gira la cabeza y pronuncia “déme su certificado de fiebre amarilla…" No saben las caras de los otros tres que esperaban afuera… asombro completo… jejeje especialmente de Carreta y el Chori que ya se imaginaban con un nuevo pinchazo en el brazo… En ese mismo momento, la señorita hace pasar a Carreta, no llegue a pasarle el papel, y el sargento García ya estaba estampando el bonito sello de Venezuela. Al mismo tiempo hacia pasar a Javier y al Chori para atenderlos y agilizar la cola de gente que esperaba su permiso para entrar a la Bolivariana tierra de Venezuela. Javier convencido de que podía engañar al Sargento García toma riendas en el asunto, saca ambos pasaportes y se los pasa, agarrando uno, cambiándolo por el otro, mareando al sargento, le pide el certificado de vacunación, y Javier “de este, de este” y le pasa su certificado cambiando nuevamente los pasaportes y consiguiendo sortear la suerte del Chori que se acababa de salvar de una inyección inútil, Carreta por su lado de manera milagrosa, se salvo de suerte ya que la señorita ni atino a pedirle dicho certificado.
Ahora estábamos dentro de Venezuela, sin un baro para poder llegar a la ciudad más cercana que es Santa Elena de Uriaèm. No teníamos ni idea si esta ciudad se encontraba a 5, 10 o 100 Km. de donde estábamos, pero decidimos tras la insistencia de Carreta, hacer dicho tramo a dedo ya que habían muchas camionetas por un Safari que se había echo poco tiempo atrás… Para que… empezamos a caminar… y pasaban y pasaban camionetas y nos cargaban y reían pero ninguno de los Burgueses tenia la menor intención de levantarnos… seguimos caminando cada vez mas cabizbajos, imaginando que sin Agua y en el medio la nada, tendríamos que pensar en armar alguna tienda de campaña para pasar la noche… pero de golpe, frena alguien fiel a la apariencia que nosotros cuatros teníamos, un camión de basura, si, un camión de basuras, esos que en su parte trasera tienen una gran prensa para aplastar los desechos. Carreta trata de hablar con los “muchachos” pero la verdad que el español de estos rústicos agentes del municipio dejaban mucho que desear, lo único que les logro entender en 100 son 100, a la pregunta de Carreta de que tan lejos nos encontrábamos de Santa Elena y si podía llevar a uno o dos de nosotros. La cola de autos se hacia cada vez mas grande atrás del camión y empezaban a tocar frenéticamente sus bocinas, cosa que puso al conductor nervioso y arranco sin dar mayores explicaciones dejando a los 4 en el suelo en el mismo lugar donde nos encontrábamos… seguimos caminando unos pocos metros cuando una camioneta de rancheros locales que habíamos visto en la frontera freno y nos llevo hasta Santa Elena. Esta se encontraba a unos 10 o 15 Km de donde estabamos, cosa que nos hizo pensar que el camionero nos pedía 100 bolívares para llevarnos y al no entendernos, se mando a largar.



Llegamos a Santa Elena de Uriam luego de un viaje de unos 15 a 20 minutos en la parte trasera de una camioneta, donde en 15 minutos pudimos ver lo impresionante del paisaje Venezolano, increíble, lo único para llorar, se largo a llover apenas nos subimos a la chata. Pasamos un par de barricadas del ejército, con los soldados portando ametralletas automáticas y miradas intrigadas. Llegamos a Santa Elena nos bajamos de la camioneta y agradecimos a toda la familia que viajaba junta en la parte delantera de la troca.





En Santa Elena nos quedamos un buen rato regateando para ver que es lo que hacíamos con Cainama y como iba a seguir nuestro viaje desde allí. Decidimos quedarnos a dormir aquí por la noche, ya que Carreta estaba enfermo y no queríamos saber nada con seguir en movimiento. Fuimos a cambiar Dólares a la moneda local. En Venezuela existen dos tipos de cambio totalmente diferente, uno el oficial, a 2,2 Bolívares por dólar y otro, el del mercado Negro. Aquí depende de las capacidades de negociación de cada uno. Puedes conseguir hasta 5 bolívares por dólar! Mas del doble… La razón? Los Venezolanos están cuotificados en la cantidad de dólares que pueden tener, cosa que saltan comprando dólares en el mercado negro.
Conseguimos una tasa del 4,6 bolivares por dólar, cosa que nos pareció bastante bien. Además de que el Chori pudo cambiar un billete de 100 USD que a todos nos habían parecido falso…
Y fuimos por comida ya que no habíamos comido nada en todo el día, comimos, compramos cigarros y fuimos a dormir…


Shaggy


P.B.V.C. y E. 08/09

4 de enero de 2009

Manaus (Brasil)



Ya son las 10.40 a.m. del día 4 de enero y nos encontramos arribando a Manaus, ciudad del caucho. Luego de 4 días de navegar por el caudaloso Rió Amazonas, pudimos finalmente poner los pies sobre tierra firme.
Habiéndonos despedido de nuestros amigos de viaje, salvo la chilena y venezolana (pelona) que vinieron con nos, emprendimos la caminata hacia el hostal puerto Branco, recomendado por nuestro amigo holandés (Dany the dog). Luego de caminar una media hora en busca del maldito hostel, que todos sabían de el pero nadie donde quedaba, los lugareños te decían: "si si queda a la vueltiña!!". Mentira, nunca aparecía, hasta que llegamos a uno en el cual nos encontramos con la peña extranjera averiguando para alojarse ahí.
Después de muchas idas y vueltas nos cruzamos al hostel de enfrente, manejado por un gordo que se creía políglota, el cual era muy rancio y nos queria dar una habitacion como sea. Luego de estudiar detenidamente nuestras opciones a seguir, decidimos no pasar la noche en Manaus y si ir para la rodoviaria y sacar pasajes para la noche, así nos ahorramos el hospedaje y aprovechábamos viajar de noite hacia Boa Vista, nuestro nuevo destino, trayecto que nos tomaria 12 horas.
Durante la estadía en Manaus, mas precisamente en la vereda del hostel, como es de costumbre, carreta emprendió su amistades lugareñas con un singular negrito y amigo de la charla, llamado “preto moreno”, donde al principio era muy simpático y comico, cabe aclarar que no se le entendía un pingo lo que hablaba, pero a medida que pasaban los minutos y las horas empezó a tornarse un poco insoportable con su contiguo portugues sin parar un segundo, y 10 minutos despuésya lo queríamos meter adentro de las bolsas medicinales del amigo chaman, que también conocimos en la vereda del hostel, (siempre aparecen nuevos personajes).

Terminado el almuerzo en un kiosquito pegado al hostel, que no podia ser otra cosa que frango con arroz, nos dirigimos hacia el centro para cachar el bus que nos deposite en la rodoviaria, obviamente guiados a la fuerza por el “moreno”.
Ya con los pasajes en mano, el costo del mismo fue de R$100, y con unas cuantas horas por delante hasta que parta, nos fuimos para el “Choping” de Manaus.
Mucho no hay para contar, salvo que Javier, ansioso como siempre nos privó de unos ricos cachorro quente por unas hamburguesas de pan negro, que además de caras, como todo el maldito shoping, una basura de comida.



- Quiero algo de mundo capitalista!

Pregunta el Chori con su extraordinario portugués: ¿Cuanto coiiiista coca cola? A lo que la vendedora puso cara de absoluta incomprensión a lo que acababa de escuchar y luego de consultarlo con su compañera tratando de entender algo de que carajo había querido preguntar este argentino boludo, responde: R$ 3.5, el cual el chori responde muy enojado al reírse ante su propia cara por su "gran" portugués, caro, caro…

Ya habiendo recorrido algunos negocios de deportes y electrónica volvimos para la estación a la espera de la salida del bus con destino a Boa Vista.
Bostero
P.B.V.C. y E. 08/09

Tabatinga - Manaus (Brasil)



Tras haber dado la vuelta del perro por las calles principales de Tabatinga (seis o siete), incumpliendo la misión de alimentarnos con cachorros quentes como el brasil manda, retornamos a lo que sería nuestro hogar durante los próximos cinco días, el ITABERABA. Ahí nos esperaba ya bastante impaciente Dani, holandés de 43 años, carpintero, radicado en Canadá hace 6 años, casado, 3 hijos; quién había quedado encargado de custodiar los equipajes.
El menú de la noche del 31 consistió de pasta con salsa mediterránea disecada importada desde buenos aires, galletas y cerveza Skol. El monstruo del hambre ya estaba saciado cuando aparecieron los dueños de las hamacas vecinas, dos hermanos mexicanos del DF, de 19 y 22 años, con los cuales más tarde discutiríamos sobre cultura, fútbol, copas, revolución.
Desde la borda del Itaberaba vimos como los fuegos artificiales anunciaban la llegada del nuevo año, brindis, feliz año, Felisa me muero, por la familia, por los amigos, por los que no están, vamos a dar una vuelta. Vos custodia las mochilas.
Bastante mareados salimos del barco a ver como festejaba tabatinga, salimos del puerto que no era mas que una barranca de tierra y encaramos para donde se escuchara música, gente en las calles, olor a pólvora, algunos caminaban con la tranquilidad de una calle de bella vista, otros se sentían carnada para tiburones.

- Porque vinimos de vacaciones a Mariló?

Al despertar en el 2009, cerca del medio día, el barco había sido conquistado por los pasajeros, sus equipajes, sus frutas, sus hamacas. La bocina se hizo escuchar a las 13hs como estaba previsto y partimos amazonas abajo rumbo a Manaus. Cabe aclarar que para ese entonces ya estábamos bastante entrenados en esto de vivir en un barco y en las condiciones más extremas; pero el Itaberaba con sus 8 baños con ducha en la proa, 8 en la popa, comedor por turnos, agua gelada las 24hs, bar, plasma, ya era otro nivel y justificaba los R./170 que dolorosamente habíamos pagado.



El viaje consistió de mucha lectura, skol, cartas, skol, el club crecia, dos chicas malabaristas de chile y venezuela, vodka, clase de artesanías, portugués, skol, un grupo de san pablo, zamba, dolor de espalda, todo para concluir la última noche con un show de circo en el piso superior del barco donde todos tenían que presentar un acto. Las chicas hicieron banderas, tocaron el acordeón, Madarigua fue base en las acrobacias de la Venezolana (la pelona), Carreta hizo malabares, los brasileros bailaron samba, hubo capoeira, los niños revoleaban cosas, y todos terminaron bailando bajo la lluvia hasta las 10 de la noche donde el dueño de la barra y de la música, ya sin cerveza fría para vender, decidió dar dos temas mas y cerrar el chiringuito.
Los cuatro días y tres noches fueron largos, se aprendió mucho, se converso más, hicimos amigos, vimos selva, vimos agua, mucha agua. Los caserios y pueblos en la ladera del amazonas ya no son los del Perú, la tierra ya no es la del Perú, roja, con mas música, incluso mas cara.

- Agua, agua, agua. Selva, selva, selva.

Después del primer y último desayuno que tuvimos en el barco (la hora de levantarse para los argentinos siempre fue las 11am), se comenzó a ver las primeras edificaciones del área industrial de Manaus, gran cantidad de containers, grúas, barcos, muchos barcos. Casi 40 minutos navegando y todo era Manaus, enorme. Algunas lanchas se acercaban hasta nuestro barco en movimiento y de a grupos de a cuatro o cinco abordaban como piratas, para ofrecer transporte, para revisar la carga, no vaya a ser.
Una vez amarrado, esperamos que la multitud ya nerviosa bajara con toda su carga, nos calzamos las mochilas que ya empezaban a transpirar y después de mucho tiempo, con algo de desconfianza, volvimos a pisar tierra.

Madarigua

P.B.V.C. y E. 08/09